Estructura sanitaria auto-gestionada que opera en los márgenes de los sistemas médicos públicos y privados.

 

1- Descripción y origen de la experiencia.

 

El Centro de Autogestión Primaria en Salud (el C.A.P.S.) es un proyecto de la Cooperativa Integral Catalana que agrupa fundamentalmente a profesionales socio-sanitarios, que se han decidido organizar al margen de los sistemas médicos públicos y privados para hacer frente al fracaso sanitario i al proceso de privatización Neoliberal.  Una estructura autogestionada orientada a “la prevención, la promoción y la atención primaria” para personas que buscan una alternativa al “modelo hegemónico” sanitario.

La Cooperativa Integral Catalana se constituyó en mayo del 2010 como cooperativa que engloba diferentes cooperativas de consumidores y usuarios así como de servicios. Sus ámbitos de actuación son la educación, la vivienda, la alimentación, el transporte, las finanzas y la salud. También forman parte las denominadas ecoxarxes, redes de intercambio que operan con moneda social y que se extienden por todo el territorio Catalán. Tal y como queda recogido en la propia Guía de la C.I.C el objetivo es “construir un entramado de relaciones económicas cooperativas y solidarias entre personas y empresas sociales, que salga de las reglas del mercado y que no sea controlado por el estado”.

El C.A.P.S. se encuentra dentro del Espacio Áurea Social, edificio alquilado de mas de 1.500m2 situado en la calle Sardenya 263 de Barcelona y “sede” de algunos de los servicios comunes de la Cooperativa Integral Catalana (CIC).

El Espacio Áurea Social se define por ser “una herramienta para la administración autónoma y “desde bajo” de ámbitos necesarios para la reproducción de la vida”, como son la salud (que tiene su lugar en la planta superior del edificio) o la educación (que se desarrolla en la planta inferior), ámbitos históricamente (si mas no desde el desarrollo del Estado de Bienestar) gestionados por lo público-estatal.  Se trabaja para promover a su vez otros valores y otros modelos, como por ejemplo los de la educación libre o los de la salud holística e integral y autogestionada.

El origen del espacio data de finales de 2011. En un primer momento y para evitar que el banco se quedara con el inmueble por el impago de las cuotas hipotecarias de la familia (en ese momento) propietaria, se decidió “rescatarlo” firmando un contrato de alquiler por diez años. Unos años mas tarde y una vez consolidado el espacio, se ha entrado de lleno en la segunda fase, la compra del edificio. A finales de 2013 se lanzó la campaña (Fem-lo Comú!) y a principios de 2014 se ha abierto el fondo de ahorro o inversiones sociales destinado a la colectivización del inmueble, que pasará a ser uno de los principales activos comunes de la Cooperativa Integral Catalana.

 

2- Funcionamiento interno y externo.

 

El C.A.P.S. es uno de los proyectos piloto del “Sistema de Salud Pública Cooperativista” (SSPC) que pretende construir la C. I. C.Para desarrollar este “nuevo modelo de salud” se contemplan dos líneas básicas de actuación.

Por un lado, la terapéutica: se ofrece orientación, información y se provee asistencia básica a aquellas personas que necesitan apoyo y atención pero en base a una concepción “científica, filosófica y política distinta a la del sistema actual”. En este sentido se apuesta por un modelo “holomédico” que plantea complementar la medicina científica imperante con otras técnicas terapéuticas tradicionales (por ejemplo la medicina china) como alternativa a la hipermedicalización. Además, y frente a los Centros de Atención Primaria del sistema de salud público-estatal o las clínicas privadas que dan servicios de asistencia médica ante la enfermedad, en el CAPS se propugna “la autogestión de la salud, tanto individual como colectivamente”. Autogestión de la salud a nivel individual supone promocionar, frente al asistencialismo, una participación activa de la persona en su salud limitando el papel y el poder del “conocimiento experto”.  Es decir, se apela a la responsabilidad individual: “cada una debe hacerse cargo del cuidado y preservación de su salud, que es un deber no solo un derecho”.

Por otro (y es aquí donde entra la dimensión colectiva), existe una comunidad terapéutica formada por voluntarios (con formación en el ámbito socio-sanitario), los autodenominados “facilitadores de salud”, que desarrollan las labores de acogida, acompañamiento y asesoramiento (el horario de acogida son los martes de 11h a 13h30 y de 16h a 19h) para definir conjuntamente con el paciente (acabando con la figura del sujeto pasivo) la estrategias de salud a seguir. Los facilitadores, informan sobre los diferentes tratamientos que existen y se ofrecen un listado de profesionales socio-sanitarios para que la persona elija el tipo de terapia que prefiere en función de la disponibilidad.

El centro cuenta con diez salas adaptadas y un equipo de unas quince personas que se encarga de acoger a la gente. A su vez, existe un listado de profesionales que ofrecen sus servicios y que se ponen a disposición de la persona (médicos, psicólogas, fisioterapeutas, enfermeras, masajistas así como especialistas en meditación, Homeopatia, acupuntura o en gestión emocional del cambio entre otros…). Aunque no hay tarifas establecidas las consultas y los tratamientos no son gratuitos. Cada persona tiene que valorar y hacer una aportación, que puede ser en moneda social –ecos–, con trabajo “directo” en alguna de las áreas del centro o con euros. La financiación hasta ahora viene mayoritariamente de la Cooperativa Integral Catalana (CIC) que hace una aportación económica para el funcionamiento del proyecto. Aunque el servicio esta abierto al público, este “ambulatorio autogestionado” esta orientado básicamente a los socios de la CIC. El horizonte es conseguir generar un sistema mutualista-mancomunado donde las personas participan a partir de contribuciones periódicas según el principio de cada cual según sus posibilidades para garantizar la sostenibilidad del proyecto: “queremos llegar a ser un sistema mancomunado donde las personas paguen una cantidad simbólica antes de estar enfermas y puedan ir regularmente a los diferentes espacios que se ofrecen en el Sistema Cooperativista”. Actualmente, unas 10 personas están mancomunadas.

La segunda línea de acción es la promoción y la educación para la salud. A partir del dispositivo “Parlem de salut” se organizan talleres (constelaciones familiares, talleres de yoga, tratamientos de acupuntura…), actividades o cursos de formación para dar herramientas y empoderar a la persona para conseguir que se auto gestionen su salud. En este sentido, el Centro agrupa a personas, grupos y colectivos interesados en formarse y profundizar en diferentes maneras de entender la salud y los cuidados.

El centro, que abrió al público en febrero del 2013, actualmente se encuentra en fase de reestructuración a la espera de poder volver abrir al exterior y estar en pleno funcionamiento a lo largo del año 2014. Durante este parón se ha hecho la capacitación y formación a los facilitadores de salud que quieran participar como acompañantes.

 

3- Relación de lo común con lo público y la privado.

 

El CAPS sigue los principios fundacionales de la Cooperativa Integral Catalana (CIC): es decir, se plantea como una iniciativa Pública, Cooperativa e Integral. Se considera pública “de verdad” frente a lo público-estatal ya que cumple los principios de apertura y acceso universal. Además en un contexto neoliberal de gestión de la salud y ante la crisis de la salud pública estatal “donde no se trata de salud, sino de cronificar y medicalizar para alimentar a una industria voraz”. Cooperativo, porque se organiza (o al menos así se plantea) a partir de la autogestión y el apoyo mutuo en base a un sistema mancomunado. Integral, porqué se promueve una visión holística de la salud, que aborda de manera compleja teniendo en cuenta todas las dimensiones de la vida “la salud depende de lo que comemos, de las relaciones sociales, de la contaminación, del stress, del ámbito laboral….no es sólo una cuestión física”.

El objetivo, por tanto, será cultivar relaciones significativas de apoyo mutuo y cooperación dentro de un paradigma más amplio de la autonomía colectiva en la producción de las relaciones sociales, la salud y los cuidados.

En este sentido, y pese a mostrar apoyo a la batalla por la defensa de la sanidad pública y contra los recortes, las privatizaciones y las políticas de “exclusión sanitaria” a personas migrantes, la actividad del CAPS se centra en generar espacios autónomos, al margen del Estado, como forma de promover el acceso a la salud como derecho y para poder desarrollar un sistema de salud al margen del modelo hegemónico. En este sentido, la autogestión de la salud, al menos en los términos y las posibilidades reales puestas en juego, no deja de ser algo complementario a los servicios públicos. No se plantea tanto como un sistema paralelo que pueda atender a la población que no puede acceder a la atención sanitaria sino una oportunidad para desarrollar, desde los principios de la autogestión y el cooperativismo, un nuevo paradigma de atención médica y de gestión de la salud.  Existe el riesgo, si no se consigue generalizar y extender a mas capes de la población, de que esta manera de entender y practicar la autonomía pueda acabar implicando un aislamiento del devenir social más amplio y la creación de ‘islas de libertad’ aisladas o güetificadas.