Indignación que germina en espacios comunes.

 

1- Orígenes y descipción de la experiencia.

 

El Huerto Indignado del Poblenou es un huerto comunitario vinculado a la asamblea social del Poblenou. Está situado en un solar propiedad de Catalunya Caixa en la esquina entre las calles de Fernando Poo y Sant Francesc, en el barrio de Poblenou. En las inmediaciones hay dos huertos urbanos comunitarios más, que están conectados informalmente. En el huerto participan unos 25 hogares, pero en el conjunto de los 3 huertos puede haber aproximadamente 65 hogares participando. Auqneu los tres huertos nacen de una misma experiencia, tienen formas de funcionar muy autónomas y hasta cierto punto diferenciadas, así como diferentes perfiles sociales. Mientras que el huerto original es más heterogeneo, los otros dos huertos estan formados mayoritariamente por familias en un caso y por gente joven en el otro. El primer huerto en fundarse el huerto indignado del Poblenou, tiene un funcionamiento asambleario y una vocación de espacio social para los vecinos. El huerto se define como un “espacio libre, autogestionado y comuntario donde las decisiones se toman en asamblea, un espacio de acceso abierto y un punto de encuentro para los vecions, un huerto pero también un espacio para la creación”. La dimensión social del huerto se puede ver en la reserva de una parte del espacio para el cultivo comunitario, donde se plantan verduras de temporadda que posteriormente se reparten entre los vecinos o se consumen en un almuerzo social en el mismo huerto, así como en la celebración de eventos culturales y sociales para el barrio, tales como bicicletadas, proyección de documentales y películas, festivales de poesía, exposiciones fotogràficas, comidas populares, charlas y talleres infantiles para escuelas y guarderías.

El huerto indignado del Poblenou nace en noviembre de 2011 como resultado de la descentralización en los barrios del 15M. La asamblea social del Poblenou constituye una comisión de huertos urbanos con el objetivo de recuperar espacios vacíos del barrio para los vecinos a través de la práctica de la agricultura urbana comunitaria. La experiencia de la Comisión del Huerto del movimiento 15M en Plaza Catalunya influye en algunos vecinos, que deciden poner en marcha el proyecto de recuperación de espacios. Después de un primer intento en la confluencia de las calles Pallars y Marià Aguiló, los promotores de la iniciativa se trasladan a un solar abandonado de la calle Fernando Poo. El solar, ocupado anteriormente por una fábrica de jabones, presenta dudas sobre salubridad, y hay dudas sobre la existencia de fosfatos en la tierra. Dada la baja calidad de la tierra se optó por crear bancales para el cultivo con tierra traída del exterior, una parte de la cual es tierra que proviene del huerto de la Plaza de Catalunya. El solar seleccionado, donde se iban a construir viviendas de lujo, está en una calle muy poco transitadas y discreta del Poblenou, pero que a us vez está muy cerca del centro neurálgico del barrio. El área comprendida entre las calles Taulat y Passeig del Calvell ha visto interrupido el proceso de renovación urbana tanto por parte de los promotores privados como por parte de la administración pública. Muchos edificios de esta área desaparecieron sin ser substituidos por nuevos edificios, mientras que las calles quedaron también sin urbanizar. Esto permitía a la asamblea disponer de suelo y a la vez pasar inadvertidos ante las autoridades.

El desarrollo de la actividad en el huerto en un primer momento se desarrolla entre la discreción y la voluntad de convertirse en un espacio para los vecinos del barrio. El contexto de crisis y el descrédito de los bancos y del sector de la construcción da legitimidad a la prácitca de agricultura urbana ante los vecinos, y muchos vecinos que se enteran de la existencia del huerto se muestran interesados en participar. La falta de espacio dentro del huerto genera la ocupación de un solar adyacente y la creación del huerto indignado 2 a mediados del año 2012. Este segundo huerto es mucho más visible y tiene una tierra de mejor calidad, así como más horas de luz solar. A finales de 2012 se ocupa un terer local adyacente al Ateneu Flor de Maig, con el objetivo de proveer de alimentos a la cooperativa del Ateneu, pero la iniciativa es desestimada por miedo a perjudicar la consolidación del Ateneu Flor de Maig. Finalmente los ocupantes del tercer huerto son expulsados de la propiedad. Son ellos los que ocupan un cuarto huerto en las inmediaciones de la calle de Sant Francesc con la calle del Taulat, muy cerca del primer y segundo huertos. Obviamente, la prolifieración de huertos urbanos no se circumscribe solamente en Poblenou ni Barcelona y se enmarca a una tendencia mundial a introducir prácticas agrícolas comunitàrias en el corazón de las ciudades.

 

2. Organización interne y externa.

 

La gestión del huerto se basa en una asamblea donde participan todos los usuarios de parcelas y que está abierta también a todos los vecinos que quieran participar. La asamblea se reune cada dos semanas y en ella se acuerdan tanto las cuestiones logísitcas para la producción agrícola como la organiación de actividades. Según los miembros entrevistados, la constitución de la asamblea es lo que le da un carácter social al huerto, así como una perspectiva de los comunes urbanos: aunque hay un uso individual de las parcelas, se considera que estas no son propiedad individual de cada cual, si no que siguen teniendo un carácter comunitario. Eso permite que se acuerden ciertas normas sobre el tipo de plantaciones o el uso de abonos orgánicos, entre otros. La asamblea regula también la provisión de agua. Aunque se ha establecido un sistema de recolección de agua de las bocas de riego públicas, el agua recogida por este sistema es solo para la zona comunitaria. El riego de las parcelas tiene que llevarse a cabo con la recogida de agua de la fuente pública más cercana o a través del agua recogida de la lluvia.

El funcionamiento asambleario ha significado una discusión constante de los diferetnes temas y la aprovación por consenso de acuerdos ad hoc que muchas veces han sido renegociados al cabo de un tiempo. A pesar de esto, con el paso de los años se han ido codificando una serie de normas que han quedado recogidas en un décalogo del huerto alrdedor de la obligatoriedad de participar en las asambleas de los usuarios de parcelas, la propiedad comunal del espacio, el uso de materiales comunes, etc. El funcionamiento asambleario ha permitido también el desarrollo de mecanismo de toma de decisiones horizontal, que se ha priorizado por encima de los conocimientos técnios. Esto implica que se ha priorizado el ap`rendizaje y el ensyo y error a la mejora rápida de la producción agrícola o al ageneralización de técnicas que requieren un gran conocimiento, como la permacultura. Esta priorización quiere decir también reforzar la apuesta por la dimensión social del huerto antes que su vertiente productiva.

Por otro lado, como parte vinculada al movimiento 15M, el huerto indignado rechaza participar de acuerdos con la administración local, optando por la autogestión. A pesar de esto se ha llegado a acuerdos informales con instituciones como Parcs i Jardins para conseguir tierra o abono en momentos puntuales. A parte de estos elementos, la myoría de materiales para la construcciónd e las partcelas ha sido donado por los usuarios mismos, o recogidos de la calle. El desarrollo de actividades sociales ha permitido la colecta de fondos para el huerto y la compra de materiales tales como las herramientas, plástico para el invernadero, manuales, etc. Dentro del marco autgestionario, la inciativa del huerto tiene redes con el Ateneu Flor de Maig y la asamblea social del Pbolenou. Como mínimo un representante del huerto asiste con regularidad a la asamblea social y coordina las actividades del huerto con el conjunto de las de la asamblea. Igualmente, los miembros del huerto participan en otros procesos puestos en marcha por colectivos como el proceso participativo Fem Rambla. Igualmente miembros del huerto participan también en el centro social ocupado La Teixidora y con otras iniciativas del barrio.

Pese a estos acuerdos, la falta de institucionalización ha llevado a que el trabajo voluntario sea de gran importancia en el desarrollo de las actividades del huerto. Los encuentros con escuelas, por ejemplo, no se basan en ningún protocolo establecido o curso práctico si no que se acuerdan caso por caso, igual que los festivales de poesía u otras actividades celebradas en el huerto.

 

3. Relación de lo común con lo público y lo privado.

 

El huerto comunitario parte de una voluntad de crear equipamientos de uso público que no quieren ser ni de titularidad pública ni privada, si no de gestión comunitaria a través de la asamblea. En este sentido el huerto se considera como un común urbano que puede ser gestionado por el vecindarioAunque no se habla de lo común si hay un discuurs sobre el asamblearismo, la gestión ciudadana, el hecho de mantener el acceso abierto, la recuperación del uso social vs. el mercantil, que el espacio no es propiedad de nadie, etc..

Dentro de la asamblea hay posiciones diferentes respecto a la relación con la administración, pero en general hay el acuerdo de que hace falta mantener la autonomía frente a la administración local para mantener el espíritu vecinal y comunitario del equipamiento creado. El argumentario de los miembros del huerto es que el solar es indirectamente de titularidad pública al pertenecer a una entidad bancaria rescatada y nacionalizada por el gobierno. Sin embargo, a pesar de estos discursos la iniciativa tiene que equilibrar el uso diario del huerto con las prácticas sociales para eviatar que el espacio sea apropiado por los usuarios de las parcelas. La dimensión social que se da al huerto como espacio de encuentro es clave para atraer a los vecinos.

Otro elemento importante que destacan los usuarios del huerto es que es un nuevo espacio de socialización entre vecinos y un lugar donde producir, compartir y reproducir conocimiento alrededor de la agricultura urbana, así como un espacio para reencontrar el contacto con la tierra. Más allá de sus dimensiones productiva y social, la dimensión de producción de conocimiento común es también clave.

 

4. Resultados.

 

El Huerto Indignado del Poblenou genera resultados en términos de creción de un nuevo equipamiento comunitario de uso público, la creación de conocimiento común sobre agricultura urbana y la creación de nuevos espacios de sociabilidad dentro del barrio a través de la dinamización. Desde este punto de vista el huerto se puede considerar un equipamiento al aire libre gestionado de forma colectiva. Por último, el huerto ha significado cierta generalización del surgimiento de la actividad agrícola en el barrio del Poblenou, al ser el germen de dos huertos comunitarios más e influir sobre la iniciativa Pla de Buits para el uso de solares abandonados, en gran medida orientada a los huertos urbanos.

La voluntad de mantener el espíritu comunitario del huerto comporta también incertidumbres sobre su futuro. No parece que la iniciativa corra peligro en el corto plazo, ya que aunque se está construyendo en el Poblenou, el gran stock de vivienda disponible hace pensar que no se construirá en los solares ocupados por los huertos en el corto plazo. La contradicción en la que se encuentran los usuarios del huerto es que en cualquier estrategia de resistancia frente a la construción pasa por cierta institucionalización de la actividad y su legitimación por parte de la administración pública, cosa sobre la cual no existe un consenso. Mientras que una parte de los usuarios sería partidaria de amplificar cada vez más el fenómeno ocupando más solares y generando más espacios verdes dentro del barrio, otra es partidaria de aprovechar el momento mientras dure y abandonar el solar en cuanto la actividad immobiliara vuelva a arrancar.

 

Contacto y más información:

Assemblea Social Poblenou: http://www.assembleasocial.poblenou.org/

Hort Indignat: https://www.facebook.com/hortindignat.delpoblenou

Redacción: Marc Pradel