Edificio liberado del nodo de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca en Sabadell.

 

1. Descripción y origen de la experiencia.

 

En el barrio de Gràcia de Sabadell, entre las calles Sant Ferran y Reina Elionor, se levanta uno de los vestigios de la reciente burbuja inmobiliaria: un edificio de 40 pisos y con acabados de última generación, diseñado para ser vendido a precios estratosféricos. El sueño húmedo pero nunca realizado de una entre tantas promotoras inmobiliarias, que más tarde fue forzosamente subastado, añadido a los balances de Caixa Penedès (Banco Mare Nostrum)[1] e incluido a la cartera de inmuebles de la Sareb[2]: el “banco malo” creado para vender los activos tóxicos procedentes de las entidades que reciben dinero público. Mientras tanto, y a la espera de ser vendido al mejor postor, el edificio sufrió cuatro años de abandono y una palpable degradación.

Hasta el 13 de abril de 2013. Aquel día, la Plataforma de Afectados por la Hipoteca y la Crisis (PAHC) de Sabadell pasó a la acción y lo ocupó a través de un acto de movilización festiva. En poco más de medio año y de manera progresiva se ocuparon 25 de las 40 viviendas, dando acceso a mes de 80 personas que no tenían otra alternativa habitacional. Así, el bloque se añadió al conjunto creciente de edificios ocupados de la Obra Social de la PAH, una campaña estatal que tiene por objetivo asegurar el derecho a la vivienda, y que en el proceso está generando formas de habitar que cuestionan prácticas y significados heredados.

La ocupación de viviendas de forma colectiva a través de la Obra Social empezó a mediados de 2011 a la localidad de Terrassa, con un primer bloque de cinco viviendas propiedad de la UNNIM (BBVA). La acción de liberar se utiliza cuando se recuperan pisos vacíos en manso de los bancos -rescatados con dinero público- para realojar a personas o unidades de convivencia que han agotado todas las vías jurídicas para acceder a una vivienda (servicios sociales, oficinas de vivienda, ingresos insuficientes). Una vez ocupados estas viviendas, desde la PAH se negocia y presiona a las entidades financieras propietarias de los inmuebles para que firmen un alquiler social con las personas que viven dentro.

Hasta principios de abril de 2014, la PAH ha ocupado más de veinte edificios en todo el Estado. Uno de estos bloques (Salt) ha sido desalojado, mientras que dos (Terrassa y Manresa) han conseguido el alquiler social y las familias han sido reubicadas en otras viviendas por decisión propia. Actualmente, doce de los inmuebles ocupados se encuentran en el área metropolitana de Barcelona. Sabadell es la única localidad que cuenta con tres edificios ocupados de forma colectiva.

 

2- Funcionamiento interno y externo.

 

La vida al bloque: empoderar-se desde la cotidianidad.

Entre los miembros de la PAH, hay una frase que se repite como un mantra, y es la del derecho a una vivienda digna. Cuando pedimos a las personas del bloque de Gràcia qué entienden por ‘digno’, nos explican que habitar un hogar no quiere decir simplemente tener acceso a un techo, sino a un espacio que permita que las personas puedan vivir y desarrollar plenamente sus capacidades. No obstante, la novedad de las ocupaciones de la Obra Social de la PAH es que aportan un componente todavía más transformador en relación a aquello que se entiende por derecho a la vivienda: vivir en un edificio ocupado va emparejado con un imperativo de acción y participación cotidiana que trasciende las paredes del nuevo piso y incluso del propio bloque.

Ciertamente, en algunos de los aspectos más superficiales, el edificio de Gràcia funciona de una manera relativamente similar a una comunidad de vecinos y vecinas ordinaria, en la que se organizan tareas como la limpieza de los espacios comunes, las normas de convivencia, y las diferentes necesidades que puedan surgir. Se recolectan 3€ cada mes en concepto de comunidad para el mantenimiento del bloque. No obstante, funciona con criterios muy diferentes a los de un edificio ordinario y no tanto por el hecho de verse prácticamente forzados a ocupar o a coger ‘prestados’ los suministros de agua y luz, sino por toda una serie de normas e prácticas que pretenden promover la solidaridad colectiva.

Para empezar, cuando una persona o familia accede a una vivienda de la Obra Social, la Comisión Obra Social le pide asumir la responsabilidad de asistir a las asambleas de su PAH local, así como de formar parte activa de la comunidad de su bloque. En el caso del edificio de Gràcia, hay una asamblea vecinal cada 15 días. A partir de aquí se generan formas muy diversas de ayuda mutua y de iniciativas solidarias. El primer piso de la planta baja es un claro ejemplo de estas acciones colectivas: un espacio socializado que sirve como punto de recogida y redistribución de alimentos y de ropa, provenientes de donaciones de particulares, tanto por parte de personas de la plataforma como vecinos y vecinas del barrio, o trabajadores y trabajadoras de empresas como la Panrico y hornos de pan del barrio. Muchos de los vecinos y vecinas del bloque se implican también en las “rutas de reciclaje” del lunes, fruto de una decisión de la Comisión de la Obra Social consistente en recoger las cantidades enormes de comida en perfecto estado que los supermercados rechazan.

Evidentemente, la solidaridad colectiva en la gestión del común no surge de forma espontánea, como por arte de magia. Los fuertes principios de horizontalidad que subraya la experiencia en sí luchan cotidianamente para imponerse a varias formas de fragmentación internas. De entrada, se trata de un bloque muy grande, en el qué vive un gran número de personas, de muchas nacionalidades diferentes y que hablan más de media docena de idiomas. A pesar de que esta “torre de “Babel”, como le dice una vecina, supone una fuente de riqueza, el principal obstáculo organizativo es la falta de un idioma común. Por otro lado, la gran mayoría de residentes llegan con una experiencia de estigmatización y cierto aislamiento social y sin mucha experiencia previa colectiva, cosa que dificulta su participación. De entrada, el acceso a una vivienda en condiciones suele ser vivido como una victoria suficiente.

Ante esto, la lucha de los vecinos y vecinas ya movilizados y comprometidas con la Comisión Obra Social no es otra que la de “hacer pedagogía y reeducación política”, empezando por un seguimiento de las nuevas unidades domésticas. La tarea de la PAH y de la Obra Social es un “proceso de aprendizaje colectivo”, en el cual los afectos y una infinidad de saberes muy diversos se van compartiendo gradualmente, desde aspectos prácticos del bloque a aspectos legales o vinculados con los servicios sociales.

En este proceso de aprendizaje, muchos vecinos y vecinas llegan a lo que ellas mismas denominan “empoderamiento”. Por un lado, “empoderar-se” significa recuperar la autoestima gracias a la adquisición de unos saberes compartidos. Las relaciones de afecto y reciprocidad que casi reemplazan los lazos de sangre son en buena medida lo que musculan y vertebran las células del movimiento que encarna tanto la PAH como la Obra Social.

Articulando escalas: la PAHC Sabadell

La organización interna del edificio de Gràcia está vinculada de base a la PAHC Sabadell, que se reúne en asamblea cada semana. La gente que viene por primera vez acude a una reunión en la que se explican con detalle las tres fases de la ejecución hipotecaria, para aprender así qué pasos son necesarios a nivel administrativo/burocrático y a nivel de la lucha individual y colectiva. En la sala principal se hacen las asambleas, en las que asisten entre 150 a 180 personas, donde se debaten las acciones y actividades a desarrollar por la PAH y, en una segunda parte, se hace asesoramiento colectivo a los casos nuevos de ejecución hipotecaria o de desahucios de vivienda hipotecada y de alquiler, en la que se atienden una media de 35 casos semanales.

La PAHC Sabadell pone en práctica la filosofía de horizontalidad en la manera que todo pasa por la asamblea. Las tareas de moderar, tomar acta, estar en la ludoteca, dar turno de palabras, etc., son rotativas. El aprendizaje colectivo y la socialización del conocimiento ha sido una necesidad, y es un proceso fundamental que da una gran fuerza y potencia al movimiento.

Modelo de lucha popular que implica 

La PAHC Sabadell tiene su origen en marzo del 2011 en la Coordinadora Anticapitalista de Sabadell, coordinadora que agrupaba varios colectivos y con un largo recorrido a la ciudad, y es una de las más de 200 PAH locales de todo el estado español (la primera de ellas fundada en 2009 en Barcelona). Cada PAH local se organiza autónomamente pero dentro de un mismo marco común.

La confluencia entre una necesidad básica y real (el acceso a la vivienda) y un movimiento político de denuncia contra la especulación inmobiliaria por la defensa de un bien social, son dos ingredientes básicos sin los cuales seguramente la PAH no hubiera tenido la fuerza actual. Factores enmarcados en un contexto de crisis económica y política al mismo tiempo que con un creciente nivel de organización social como respuesta a la crisis y a la deslegitimación de una gestión política corrupta y sin capacidad de dar respuestas. La PAH lucha para que los poderes públicos materialicen el derecho a la vivienda, y pone en evidencia su falta de acción a través de sus acciones y de la Obra Social, la cual comporta también lazos comunitarios y de solidaridad que instituyen formas de autogestión comunitaria.

La PAH pues, es un punto de encuentro entre activistas, entendidos estas como personas que no tienen un riesgo inminente de pérdida de la vivienda pero que tienen una conciencia social y política y que se organizan a la PAH como instrumento por un cambio político real; y personas en una situación de urgencia habitacional que los trae a organizarse para defender su subsistencia. Pero se reconoce que “todos y todas somos afectados por la hipoteca: las políticas de vivienda de la burbuja inmobiliaria, la estafa hipotecaria y la mala praxis bancaria están en el origen de la crisis que hoy condena a millones de personas al paro y la precariedad”[3]. La politización y activación de la gente afectada, que se había subscrito al modelo dominante de la propiedad privada, a través de la lucha colectiva es, sin duda, una de los hitos más importantes de la PAH.

 

3- Relación del común con lo público y lo privado.

 

A través de la campaña de la Obra Social, la PAH impulsa y apoya la ocupación a través de practicas colectivas: las asambleas y las redes de solidaridad que estas comportan. De este modo, atacan directamente a las vías de acumulación de capital a través de la creación de vivienda privada especulativa, socializándolo y creando una forma de común, gestionada por las y los habitantes y por todas las personas que conforman el movimiento.

A pesar de que en este contexto de crisis financiera estamos viendo como se recortan los derechos básicos que hasta ahora habían sido asegurados por un supuesto “estado del bienestar” (como la educación, sanidad, etc.), la vivienda nunca había formado parte de estos derechos universales. Si bien es cierto que en la Constitución Española y en el Estatuto de Cataluña así se recoge, la vivienda no ha tenido nunca una cobertura universal, más bien el contrario, pues ha sido utilizado también como mecanismo de control social a través del acceso a créditos y la consiguiente obligación de regreso.

La evolución de la PAH como movimiento social no tiene un igual en nuestra historia más reciente. Si bien al inicio empezó como un movimiento de denuncia contra la especulación inmobiliaria y la reclamación del derecho a una vivienda digna, las circunstancias actuales han acabado conduciendo a la PAH, no sólo a ser un movimiento social y político, sino un instrumento para dar soluciones reales a personas en situaciones de vulnerabilidad social muy elevada y desarrollando una red de apoyo comunitario, autónoma y autogestionada sin precedentes.

La PAH es un proceso de aprendizaje constante, una escuela de auto formación, a partir de la praxis, la experiencia, el estudio y el análisis. Este aprendizaje forzado, es resultado de un vacío político y administrativo de las actuales instituciones. Ante una no respuesta del estado del bienestar, ante la incapacidad de la administración pública por abarcar todas las demandas de urgencia y necesidades sociales, ante la incapacidad de los gobiernos de incidir en las entidades financieras y la falta de voluntad para crear un marco legislativo propicio para la solución del conflicto habitacional, la PAH ha tenido que buscar mecanismos que han acabado sustituyendo, en gran parte, las funciones del estado. En este sentido pues, la PAH ha hecho también de contención social.

 

4- Resultados.

 

Ha conseguido también marcar la agenda de las políticas públicas. Gracias a la presión social y mediática y a la creciente legitimación de este espacio y de sus reivindicaciones, las administraciones se han visto obligadas a hacer gestos y plantearse acciones, que hasta entonces no habían hecho. Ha tenido y tiene una capacidad de incidencia que va más allá del propio movimiento.

La acción de la PAH ha conseguido democratizar un bien privado en desuso y desarrollar funciones propias del estado de forma comunitaria y autónoma a las estructuras administrativas públicas. El objetivo de la PAH, como mínimo a día de hoy, es conseguir que la vivienda se convierta en un bien común y universal y que este sea proveído por parte de las instituciones públicas.

 

Notas:

[1] El Banco Mare Nostrum (BMN) es una entidad creada en 2010 dentro del objetivo de reestructurar el sistema financiero para vender los activos de las viejas entidades y cubrir las pérdidas originadas por los activos tóxicos, mediante inyecciones de capital proveniente del FROB (el Fondo de Reestructuración Bancaria, es decir, del rescate europeo).

[2]  La Sociedad de Gestión de los Activos Procedentes de la Reestructuración Bancaria, creada por el gobierno central mediante el Real Decreto del 31 de agosto de 2012, tiene como objetivo vender los activos tóxicos (inmuebles) procedentes de los bancos que habían recibido ayudas públicas, “maximizando su valor”. A pesar de ser una entidad 45% pública y de tener más de 80,000 viviendas por todo el Estado, no tiene – ni ve relevante – una política social.

[3] El libro verde de la PAH.

 

Contacto:

afectats.sabadell@gmail.com
@PAH_Sabadell
http://www.afectatscrisisabadell.cat/
Las asambleas son todos los miércoles a las 19:00 a La Granja del Pas al Carrer Ramon Albó, 1 (Sector Sud)